31 julio 2010

Las excusas de la mente para no abandonar ciertos hábitos o no realizar propósitos.

 

Los hábitos son los que forman la base de todo nuestro comportamiento, a través de ellos podemos llegar a lograr nuestros propósitos, o por el contrario perder grandes oportunidades.  Un habito es una costumbre asumida por la mente y el cuerpo, que con el tiempo se vuelve involuntaria e inconsciente.

Hacer las mismas cosas todos los días nos lleva a tener el mismo tipo de vida.

Nosotros podemos tomar decisiones en un momento determinado para ejecutar algo, pero la mayoría de nuestras acciones las estamos ejecutando por un hábito, de tal modo que siempre reaccionamos de la mismo manera, y hacemos las mismas cosas todos los días.

Cada uno de los actos de nuestra vida, son el resultado de estos hábitos. Todos los días vamos del trabajo a la casa y los fines de semana salimos con las mismas personas a hacer las mismas cosas. Al estar condicionados a un mismo ambiente, entonces no nos genera nuevas ideas, no aprendemos nada nuevo, no hacemos nada nuevo, y en total la vida se vuelve rutinaria. De ahí nuestro impulso inconsciente a las cosas extremas, así sea solo escucharlas o verlas, si no podemos vivirlas entonces nos conformamos con imaginarlas. 

Pero las hábitos también son mentales, en la que termínanos por ver la vida de una sola manera. Si nos acostumbramos a pensar que tener poco es lo mejor, si nos acostumbramos a pensar que hay que desconfiar siempre de todos, si nos acostumbramos a pensar negativamente, si ya pensamos que no avanzaremos mas, entonces esto guiara nuestra vida. Las formas tajantes en que vemos la vida, no nos deja aprender ni vivir otro tipo de vida.  

La mayoría de los hábitos heredados suelen ser perjudiciales.

Decimos esto debido a que las cosas que aprendimos en su mayoría no lo hicimos de manera consciente, o no hubo en nuestra mente inmadura un acto de reflexión que midiera su conveniencia.  Cuando no medimos el alcance de nuestras acciones, aplicamos el mismo habito a todas las circunstancias, y esto a veces nos mete en problemas.  Aunque existen buenos hábitos aprendidos, como el cepillarse, como el tender la cama, como el saludar, como el ser honesto, etc, en la complicada trama de decisiones que tenemos que tomar en nuestra vida, y en las complicadas relaciones interpersonales, esto no es tan sencillo, porque no somos el culmen de la sabiduría para decidir y actuar siempre bien.

La mayoría de los  hábitos son el fruto de las circunstancias o del ambiente. Si crecimos en un ambiente pesado y desfavorable, seguramente todos nuestros hábitos son de esa naturaleza.  Por ejemplo, haber crecido en un ambiente familiar en el que no nos enseñaron a valernos por si mismo, de seguro nos vuelve unos flojos cuando grandes, o cuando en nuestra mente inmadura creamos hábitos para complacer a los demás, nos vuelve muy serviles y dependientes, o cuando en nuestra familia no cultivaron la confianza en si mismos, si no que nos enseñaron a ser conformistas.  Crecer en un ambiente donde todos son desorganizados, irresponsables, y agresivos, es muy probable que estos hábitos se nos peguen. 

En la mayoría de las veces aprendemos o generamos esos hábitos de manera inconsciente.  Por ejemplo si crecimos en un ambiente, donde cada rato nos presionaban o se burlaban, seguramente nos volverá reactivos, respondones, y también agresivos. Luego esta nueva actitud formara parte de nuestra personalidad, y florecerá en cada una de las relaciones que tengamos.

Porque no somos capaces de cambiar.

Llega un momento en nuestra vida, en el que en un momento de lucidez, nos damos cuenta de que cierto habito y actitud nos esta ocasionando problemas.  Esto de por si ya es para celebrar, porque darse cuenta de esto es muy difícil, ya hemos dicho que la mayoría de nuestras acciones son inconscientes, son meras reacciones, estamos acostumbrados a actuar de un modo, y esto no nos deja ver la naturaleza de tal acto.

Una vez decidimos de que algo es perjudicial y que debe ser abandonado, entonces empieza la otra lucha contra nuestra mente.  El habito se sostiene a través de una larga lista de justificaciones que hace muy difícil abandonarlo.  Por otra parte, también pudimos haber decidido que debemos hacer algo porque es para nuestro beneficio, pero es aquí donde empieza otra lucha en nuestra mente, una cantidad de escusas para no hacerlo, para no continuar. 

Otra cosa que nos hace difícil cambiar, son las distracciones, ya que podemos tener el propósito en nuestra mente ya sea para dejar algo, o para realizarlo, y en la cantidad de ocupaciones diarias se nos olvida y lo aplazamos cada día hasta que finalmente no sucede nada.

También debemos añadir a a lista, los deseos que pueden estar asociados al habito. Si este nos produce cierto placer; entonces será mucho más difícil de abandonar, y más convincentes serán las excusas.  El deseo puede estar asociado a la satisfacción, o al poder que nos da cierta actitud, al recreo de los sentidos, a la comodidad, etc.

Una lista de malos hábitos para tener en cuenta, ¿cual es el nuestro?

Seguramente mucho de los que digamos aquí nos parece bueno, pero pensemos que ya nuestra mente la esta justificando, y aunque algunas de ellas puede ser positivo para ciertas ocasiones, debemos aprender a controlarlas y no que ellas nos controlen.

El vivir encerrados y no querer salir, el no estudiar algo nuevo, el aprovechar una situación para robar, el ser chismoso, el no atrevernos a tomar responsabilidades, el echarle la culpa a los demás, el ser negativos, el seguir dependiendo de nuestros padres, el querer controlar en todo a nuestros hijos, el querer llamar la atención, el tratar de controlarlo todo, el no hacer deporte, el no abandonar las grasas cuando sabe que es perjudicial, el ser muy prevenido con las demás, etc. Creo que ya se hicieron a la idea.  Estas situaciones fuera de que son difíciles identificarlas, y es difícil ser realmente conscientes de la importancia del cambio, es también muy difícil abandonarlas.

LAS HERRAMIENTAS DE LA MENTE SUBCONSCIENTE PARA NO DEJARNOS CAMBIAR.

Cambiar implica un sacrificio, es decir, renunciar a la comodidad de permanecer en algo y a la vez hacer un esfuerzo por hacer algo que no nos gusta, pero esto no lo admitimos conscientemente si no que la mente elabora una serie de excusas para mantenernos igual.  Aunque las excusas suelen ser asociadas a los vicio más comunes, estas también están detrás de cada actitud que no queremos cambiar y por eso debemos hacer una esfuerzo por asociarlas a lo que queremos abandonar o ejecutar.  

  • “Si esta no me mata esta vez, entonces no veo porque no” 
    Sabemos que algo puede ser perjudicial y que con el tiempo si seguimos por el mismo camino puede ser fatal, pero como es algo que no esta sucediendo en estos momentos, entonces inconscientemente pensamos que no sucede nada, y preferimos evitar pensar en las consecuencias a futuro.  Ahora estamos bien, lo hemos venido haciendo y no ha pasado nada, entonces con una mas que se haga tampoco pasara, el esfuerzo para el cambio se hará mas adelante. Ese más adelante se estira y se estira en cada oportunidad.
  • “Solo una ultima vez”
    Después de un periodo de larga lucha con nuestra mente, hemos decidido que ya no lo íbamos a volver a hacer, y para ello hay que celebrarlo una ultima vez.  Pero esta ultima vez se repite una y otra vez, y ya para la próxima no será por una celebración, si no por cualquier ocasión que nos de pie para hacerlo. 
  • “Esta ocasión lo amerita”
    Resulta que peleamos con alguien, o esta haciendo mucho frio, o mucho calor, o la situaciones del país, etc.  Entonces por esta vez, lo hare.  Estas ocasiones ocurren con mucha frecuencia.
  • “Necesito una satisfacción” 
    Nuestra rutinaria vida, en donde nada emocionante pasa, y que además nos toque que hacer sacrificio de algo que nos hace sentir bien, es algo que no podemos permitir. 
  • “Esto antes es bueno” 
    Empezamos a buscarle el lado positivo al hábito.  Si tomamos entonces es porque mata las lombrices, si fumamos, entonces es porque ayuda a relajarse, si vivimos encerrados y no queremos salir, entonces es porque así no nos metemos en problemas.  Si somos regañones, entonces pensamos que es bueno para los demás.
  • “Mañana empiezo” 
    Siempre va a aparecer algo para aplazar. Nos decimos: Tengo que terminar de hacer esto, y tan pronto lo haga entonces empiezo… vaya creo que se presento este inconveniente, creo que por ahora no puedo empezar…
  • “No tengo los recursos suficientes”
    Siempre nos va a faltar algo, y por eso podemos escapar en la forma de prepararnos mejor, de conseguir más recursos, de establecer nuevos contactos, etc.  Y en eso nos pasaremos hasta que finalmente no hacemos nada.

En fin, son innumerables las herramientas que usa la mente subconsciente para sostener un habito, para no hacer algo o para abandonarlo. La idea, es que sigamos identificando cada excusa nueva, y que cuando decidamos hacer algo, no le hagamos caso a esas excusas.

HERRAMIENTAS PARA EL CAMBIO

Existen cientos de cosas que se pueden hacer, pero incluso estar pendiente de cada cosa que nos puede ayudar a cambiar, es una forma de evadir dicha responsabilidad. Si bien existen muchas herramientas que nos puede ayudar, la mejor de todas es la que depende de nuestras propias fuerzas, al menos ese debe ser nuestro primer intento.

La importancia de cambiar.

Una persona que no tiene autocontrol, que no domina sus hábitos, que estos lo controlan; a la final siempre termina esclavo de el, trabajando para el, y centrando sus decisiones en el. Un mal habito nos lleva siempre a la ruina, en sus manos somos como un barco que nada justo hacia un iceberg, y no somos capaces de cambiar de dirección.  Ese iceberg son los problemas que nos esperan si seguimos así, y la falta de capacidad para cambiar de dirección es nuestra falta de voluntad alimentada por las excusas de la mente que no nos deja cambiar.

Otra cosa que debemos hacer para mejorar nuestra vida es llevar a cabo lo que nos proponemos, pero la mayoría de las veces nos quedamos en las buenas intensiones.  Esto se parece a aquel que habiendo caído al mar, y teniendo claro que debe nadar para no ahogarse, entonces por la pereza, por las excusas, por la falta de voluntad no hace nada. ¿Cuantas veces en nuestra vida no ha sucedido eso?

Es por eso que debemos concientizarnos, y si bien no podemos cambiar cada cosa en nuestra vida, por lo menos respecto a las cosas mas perjudiciales y prioritarias, debemos decidir hacerlo.

Descubrir los hábitos perjudiciales.

He aquí el meollo del asunto, ya que cada uno de nuestros actos esta tan bien justificado, que parecen ser invisibles ante nuestra consciencia. Consideramos que el mal esta en la situación del país, en la falta de consciencia de los demás, pero no en nosotros. Es en nuestras manos que esta el poder de cambiar nuestra vida, y si queremos algo y no lo hemos conseguido, y si hay cosas que nos salen mal, entonces somos en gran parte responsables.  La cosas que nos suceden son la medida de lo bien o mal que hayamos hecho algo. Las cosas nos salen mal, ya sea por falta de talento, falta de sabiduría, o simplemente necedad. Las cosas nos salen bien, cuando tenemos talentos, cuando supimos callar cuando lo debimos haber hecho, o cuando hablamos cuando era la oportunidad, etc. Debemos aprender a indagar sobre la naturaleza de nuestros actos

Esperamos que este blog sea una ayuda para darnos de cuenta de cosas que normalmente no caemos en cuenta.   

La formula 3–3 para el cambio.

Son muchos los factores que nos pueden ayudar a cambiar, pero mientras estamos pendientes de cada cosa, de la forma que hay que hacerlo, de todas las cosas que hay que tener en cuenta, entonces de por si esto implica generar un nuevo hábito, es por eso que ciertos sistemas no funcionan, ya que consiste crear un nuevo hábito para abandonar o generar otro.  En conclusión, es un doble esfuerzo.

La simplicidad siempre puede salir en nuestra ayuda, y mas si depende de nuestras propias fuerzas. El habito es una costumbre que la mente y el cuerpo tiene y debe ser desarraigada o creada.  Una vez tomada la decisión debemos ser capaces de saltar el abismo de las excusas.  Una costumbre se prende por hacerla varias veces y se abandona por dejar de hacerla varias veces.

Esto básicamente se reduce a tres veces.  3 veces al tratar de dejar algo, y 3 veces al tratar de hacer algo.  Estas 3 veces, pueden ser 3 días, 3 ocasiones, todo depende de la frecuencia con que se haga.  Pero normalmente no es mucho el tiempo.  La verdadera dificultad esta en vencer el cumulo de pensamientos, que nos dice que no lo hagamos, que nos convence de no continuar. Si nosotros logramos resistir esas 3 veces, entonces las otras veces será mucho mas fácil.  En esos 3 días y esas 3 ocasiones deberemos luchar contra el desespero, la ansiedad, las excusas, la pereza, y en general casi todos los males se confabulan para no dejarnos actuar.  Pero deberemos mantener la esperanza a flote, de que solo son 3 veces, de que es por nuestro bien, y que ya casi lo logramos. 

Puede que en algún momento haya algo que nos haga recaer, pero el ejecutar la formula de nuevo, debe ser algo que no debemos aplazar.

La simplicidad de esto puede hacernos olvidar de ello, y buscar cosas mas sofisticadas, que si bien ayudan, deberían ser asumidas una vez tengamos más voluntad.

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