6 claves para superar miedo a perder y convertirlo en poder personal.


Uno de los más marcados errores en nuestra conducta es no saber perder y no saber ganar, en ambos estados nos comportamos como no debe ser, lo cual a la largo nos convierte en perdedores. Por otra parte es el desconocer nuestra propia realidad, el mentirnos a nosotros mismos, el enemigo invisible que nos mantiene en la derrota y no permite que triunfemos.

6 pasos para desarrollar el poder e influencia personal.


Los siguientes pasos nos habla desde aprender a aceptar que perdemos cosas, del enfocar nuestras fuerza en el desarrollo de un poder personal, que finalmente nos hace ganadores.

1. No siempre vas a ganar, es una realidad de la vida, aprende a perder.


“Perdiste”, es una palabra que no nos gusta escuchar, pero quizás la volveremos a escuchar en el futuro. Perdiste tu dinero, perdiste a tu amor, perdiste la discusión, perdiste la aprobación de alguien, perdiste parte de tu orgullo. Día a día perdemos y seguiremos perdiendo, porque nada es estable, las cosas van y vienen, no siempre pueden estar con nosotros, hay cosas en las que somos más fuerte y habrá cosas que nos supera y perderemos. El perder forma parte de la vida. Pierdes la protección de tus padres para hacerte independiente, pierdes un trabajo para conseguir algo mejor.

No podemos ganarlo todo, ni podemos tenerlo todo, habrá cosas que deberemos dejar ir, que debemos soportar por un tiempo. El aceptar esto y asumirlo con naturalidad te hará fuerte. Acéptalo como la lluvia, sabes que el mojarte es incómodo, pero eso no te descontrola. Pero que este pensamiento no te convierte en perdedor, porque a la largo tu siempre ganas, si enfocas la victoria sobre ti mismo.

2. Lo único que no puedes perder es a ti mismo.


Jamás debes dejar que perder algo que crees que es importante, te haga perder la cabeza. Ese tipo de descontrol aminora tus fuerzas, nublan el buen juicio, y por tanto lo único que haces es volverte débil. A la larga al único que tienes es a ti mismo, y si pierdes lo único que realmente es importante, lo perderás todo. Cuando pierdas algo, mantén la calma, muestra serenidad, porque quien se descontrola cuando pierde no es confiable, da la impresión de que le quedaba poco, mientras que el sereno da la impresión de que todavía tiene mucho aire. Igualmente cuando ganes no te muestres tan eufórico, da la impresión de que has ganado pocas cosas en la vida, y por otra parte no falta ese por allá en el fondo qué pensará que le estas restregando tu victoria.  

Se dice que cuando perdemos algo, es porque no estamos al nivel. Un boxeador pierde el combate por falta de preparación, y en vez de dedicarse a los vicios, lo que hace es entrenar más fuerte, para en algún momento quedarse con la victoria. Ha perdido una batalla, pero no la guerra, y así mismo no podemos dejar que perder una batalla se convierta en algo que nos derroto por completo.

Tu verdadera victoria está en superar tus debilidades, tus limitaciones, tus temores, porque cuando lo haces serás más fuerte. Quien puede contra aquel que no es débil, que no tiene límites, que no tiene miedo, una persona así está llamada a obtener la victoria. Si perdiste algo, lucha por obtener algo mejor, algo que te llene, no pierdas el tiempo sintiendo lastima de ti, eleva tu nivel hasta superar eso contra lo que perdiste.

3. No actúes como si fueras un perdedor, aparenta fortaleza y serás ganador a pesar de la perdida.


Aparentar ser fuerte y serlo es la misma cosa. Mostrarte como derrotado te hace un perdedor, y nadie gusta de los perdedores, nadie confía algo importante a una persona que pierde cosas, de esa manera va quedando desplazado al último lugar. La gente gusta de las personas fuertes, de los ganadores.

Tampoco dejes que la derrota sea algo común en tu vida. Lo que debe ser común es que tú ganes, para eso no enfrentes batallas que no puedes ganar. Y cuando pierdas, acepta cuando que ese algo no lo puedes superar por ahora, pero siempre debes tener en mente como superar la situación, como salir victorioso. Esto te dará mentalidad de ganador.

No te permitas rogar, tampoco te desesperes por buscar una segunda oportunidad. Porque eso te pone en posición de perdedor, ya que la otra persona está decidiendo que hacer con tu vida, y en ese instante te habrás perdido a ti mismo, porque le has dado tu poder a otro sobre ti. Tienes que ubicarte a ti mismo en la posición de que nadie puede darse el lujo de perderte, dar la impresión de que no estás al alcance, y eso hará que luchen por ti, y no al contrario.  No se regale tan fácilmente, muéstrate valioso, y haz que te traten como tal.

4. Perder para ganar, tú eliges cuando es conveniente perder.


En realidad tú nunca pierdes, porque lo que perdiste son cosas que vienen y van, aun te tienes a ti mismo, y mientras cuentes con eso, siempre habrá una oportunidad. Porque la verdadera victoria es sobre sí mismo, tienes que entender la profundidad de esto. Tú pierdes cosas, pero ganas en resistencia, en sabiduría, en talento. Pierdes cosas materiales, para ganas valores internos. A la larga lo que te hace fuerte para ganar, son esos valores. ¿Quién puede negar la victoria de aquel que se enfrenta a algo siendo más fuete, sabio y resistente?

No debes obsesionarte con la victoria, porque aquello con lo que te obsesionas tiene poder sobre ti. Debes estar dispuesto a perder antes de empezar algo, porque es el miedo a perder lo que debilita a las personas, porque las personas son esclavas de aquello por lo que luchan, mientras que si no te obsesionas con algo, no tienes el miedo, y quien no teme es fuerte. Hay que desarrollar un desprendimiento por las cosas, una carencia de necesidad, que solo viene cuando eres fuerte por ti mismo.

Debes aprender a tener un panorama más amplio de las cosas. A veces las personas se aferran a pequeñas cosas y se niegan a perderlas corriendo el riesgo de perder algo mucho más grande. Hay quienes se aferran al dinero, pero pierden tranquilidad. Hay quienes se aferran a la tranquilidad, pero pierden prestigio y poder. Hay quienes se aferran a ganar una discusión, pero pierden un contrato, hay quienes se aferran a personas; pero pierden la dignidad y control de sí mismo, lo cual le quita poder para conquistar a alguien mejor. Debes ver siempre un panorama más amplio donde tú pierdes pequeñas cosas para obtener cosas más grandes.

5. La Filosofía de ganador te sacara de los huecos, te levantarás.


No se confunda el saber perder con ser perdedor. Perderás ante lo que por el momento es más fuerte que tú, perderás ante cosas que no vale la pena desgastarse. Pero en el fondo tú eres un ganador. Eres ganador cuando la victoria la enfocas sobre ti mismo, cuando careces de necesidad por obtener cosas que no puedes controlar, cuando sabes cuándo alejarte de un escenario para mejorarte a ti y regresar más fuerte. Si estás perdiendo una discusión, aléjate a tiempo antes de quedar en ridículo, mejora tus argumentos, y regresa más fuerte. Si estás perdiendo el amor de alguien, aléjate, mejórate y vuelve como alguien por quien vale la pena luchar.

Un perdedor es quien permite que haya derrotas que le hace perderse a sí mismo, porque le debilitan, le hace perder la tranquilidad, la dignidad, lo cual le quita fuerzas para superar nuevos retos. Perdedor no es el que pierde cosas, sino el que se pierde a sí mismo. Por eso un ganador es orgulloso, siempre se trata de la mejor manera, y permite que los demás le consientan. Por eso lucha por no producir lastima, sino admiración. No permite que alguien le pierda el respeto con algún desplante, sino que sabe ganarse el respeto de quienes le rodean.

Suena pretencioso, pero solo pensar como ganador te sacara de los peores huecos. Cuando estés derrotado y humillado en una esquina, sentirás pavor por ese estado, y luchas con cada átomo de fuerza por no verte así de aplastado. Esa actitud te llevará a levantarte.

6. El desarrollo del poder personal.  


Finalmente ganar se trata de cultivar poder. Cuando eres un ganador eres capaz de influenciar tu entorno y las personas suelen tener en cuenta tu opinión, además cuidarán de no hacer algo que te incomode. Mientras que cuando eres perdedor, te falta poder, nadie tendrá en cuenta tus pensamientos y opiniones, ni tampoco cómo te sientes. Y no porque deba importante, sino porque es de inteligentes aprovechar el entorno a favor y no tenerlo en contra. Porque ahí está el otro secreto de la vida, aparte de no ser tu propio enemigo haciendo cosas que te perjudiquen, tampoco debes permitir que el entorno se vuelva un obstáculo. ¿Quién puede derrotar a aquel que es fuerte por sí mismo y tiene a todo el mundo apoyándolo?

Para influenciar tu entorno debes ser fuerte en ti mismo, y para ello debes cultivar fuerza. Cultivas fuerzas cuando te enfocas día a día en lograr pequeños triunfos que edifican tu vida. Esos triunfos tienen que ver con la salud, el dinero y el amor. Esos triunfos que dan poder son los que te edifican a ti mismo y no a otros. Ya que cuando luchas por otros, ellos son fuertes y tú débil. Esas luchas en las te esfuerzas por que otra persona te ponga cuidado, en la que luchas porque alguien dice que te va a hacer rico haciendo lo que no te gusta. Cuando trabajas por ser rico para ti mismo en tus términos, y cuando trabajas para que luchen por ti, es un poder que te edifica a ti mismo. La gente te apoyara cuando tienes algo para aportar, no cuando tienes algo para quitarles. Cuando te esfuerces por algo, que la recompensa sea grande, no te esfuerces por cosas que lo único que dejan son desgastes.

Aceptar tu realidad y enfoca tu fuerza.


1. Mírate de frente y reconoce quien eres y donde estas.


Nadie puede mejorar a partir del autoengaño. Si te dices a ti mismo mentiras sobre tu realidad, sobre quien eres, lo único que harás es ir en caída libre hacia el abismo. Te has mantenido en el hueco durante muchos años porque no has querido admitir tu realidad. Te mientes al pensar que estás haciendo las cosas bien y que otros son los responsables, te mientes cuando piensas que esa atmosfera de caos en la que vives está bien. ¿A quién tratas de engañar?, el engaño a ti mismo es el peor de los ataques a tu persona. No puedes acumular poder cuando tú mismo te conviertes en el enemigo.

Cuanto aceptas tu realidad sientes vergüenza, te sientes débil, y por eso para evitar ese dolor, es que por años te has mentido. Pero es mejor empezar a aceptar las cosas como son para así mejorar. No por mirar a otro lado las cosas desaparecen, sino que antes se aumentan. Ese engaño es el enemigo invisible que hace aparecer problemas de la nada.

2. Llena tus vacíos desde adentro.


Tenemos tantos vacíos, que nos llenamos de deseos y de cosas por conseguir, pensando que con eso vamos a poder llenar lo solos y vacíos que nos sentimos. No son las cosas externas las que nos van a llenar, porque estas cosas vienen y van. Ese vacío interno lo llenas con tus propias fuerzas, cuando desarrollas poder personal, cuando tus esfuerzos te llenan a ti, y cuando las personas te buscan a ti. Suena pretencioso, pero vuelvo a recordar que las personas con poder no les andan rogando a otros ni luchando por otros.

3. Deja de fantasear y aléjese de la saturación intelectual.  


La fantasía y el exceso de intelectualidad son un gran enemigo. No se confunda la imaginación con la fantasía, ni la intelectualidad con la inteligencia, hay cierto abismo entre esas palabras. Fantasear es ubicarse en escenarios imposibles haciendo cosas que no es capaz o que no van a suceder, mientras que la imaginación proyecta y ayuda a crear escenarios, que nos da un norte hacia donde queremos llegar.

Por otra parte la intelectualidad es una saturación de conceptos y opiniones que no hacen nada por sí mismo, entonces por poner un ejemplo cualquiera, la gente ve noticias y se reúnen en salas con los amigos acerca de cómo el gobierno debería de solucionar las cosas, y se ve que hablan bonito, pero a nadie le interesa, ninguna de esas ideas se va aplicar, y nada de eso va a solucionar su vida. Mientras que la inteligencia se ubica en su propia vida y como puede mejorar de la mejor manera su condiciones. El intelectual usa su propio conocimiento para enredar su propia vida, como la hablamos en nuestro artículo: “Filosofías del autoengaño, el uso del conocimiento para engañarse a símismo”
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4. Aliviánate, suelta eso que te desgasta.


Son los vacíos los que alimentan nuestros deseos. Queremos lo uno y lo otro, y lo queremos ya. Luego te desesperas en esfuerzos por obtener todas esas cosas, y al no lograrlo eres infeliz, y a la final lo que has hecho es aminorar tu fuerza.

Deja de desesperarte por obtener tantas cosas externas. Que la aprobación de los demás, que el último modelo de celular. Apártate y concéntrate solo en lo básico, mira que es lo que realmente urge en tu vida y dedícate a ello. Una vez lo logres, ahí si piensa en ciertas banalidades que te darán poder e influencia. 

Foto vía: John O'Nolan

Mecanismos inconscientes que alimentan el orgullo, la vanidad y la arrogancia.

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De las actitudes que forman parte de la personalidad nada es más común que estas, y a la vez las que más desprecio generan. La facilidad con que somos víctimas de estos estados, como identificarlos, y como surgen, es lo que veremos hoy.

Los estados de impotencia y la necesidad de sentirnos fuertes.


Empecemos por decir que el orgullo no es más que la compensación de un estado de profunda fragilidad, en la que se sintió sin nada, se sintió inferior, y de un momento a otros llega algo en lo que es mejor que otros. Si antes claramente era menos, entonces ahora debe hacer saber que es claramente mejor.

Esta compensación se hace de manera inconsciente, la persona sabe que es despreciable el orgullo, entonces el inconsciente lo empieza a manifestar a través de la voz, de la forma de caminar, de vestir, de muchas actitudes, o cuando de alguna manera cuenta una de sus historias en la que hizo algo bien.

Porque alguien se puede sentir superior, y los escapes de la realidad.


Si una persona naciera con todo lo que puede tener un ser humano, me refiero a dinero, salud, belleza, armonía, alegría, libertad, etc., entonces dicho ser humano al compararse con los demás, en la mayoría de los casos debería sentirse de manera inconsciente superior a los demás.

De todas maneras esto es muy difícil, ya que no hay ser humano que no haya experimentado cierto grado de dolor, de impotencia, ya sea a través de una enfermedad, la pérdida de un ser querido, sentir que no fue capaz con algo, que hay conductas en su personalidad que no puede controlar, etc. Todo esto hace que la vida se encargue de enseñarnos, que somos seres humanos frágiles, y que en algunos aspectos todos somos iguales.

Sin embargo puede haber casos, en los que las personas se sientan superiores, como es cuando se creen elegidos por algún poder superior, cuando recibieron de manera espontanea algo que es mejor que los demás, etc. Sienten un estado de superioridad, en lo que no hay nada que les aterrice, no hay perdida, no hay fragilidad; entonces dichas personas pueden despreciar a otras, por no llegar a su nivel, o por considerarlos contaminados, de menor calidad. Por otra parte hay quienes la vida le es muy dura, entonces se aferran a algo que les haga sentir superior, ya sea una fe, una filosofía, y entonces a través de esta escapan de la realidad, a un mundo donde ellos en sus mentes son superiores.

Lo difícil que es manejar el poder, ¿porque?.


El poder es lo más difícil de manejar, sobre todo por aquellos que alguna vez se sintieron frágiles, y de un momento a otro recibieron un poder, sobre el cual no tienen límites. Ese poder puede ser en dinero, en información, en mando, en fama, e incluso en cosas tan materiales y sencillas como una mujer que se coloca unos senos nuevos, un adolecente que compra un arma, si alguien es reconocido como el empleado del mes, o simplemente cuando alguien suele salirse con la suya, etc.

El percibirse a sí mismo como mejor en algo, y sobre todo si esto le da una ventaja sobre los demás, le hará sentirse como un niño que recibe un juguete nuevo, que empieza a usarlo, a abusar de él. Recibir para si toda esa admiración, y poder usar eso como quiera, es algo que sinceramente ni el más fuerte de los hombres puede manejar, a menos que su alma esta curtida en el batallar de la vida y tenga mucha autoconsciencia.

Se preguntarán ustedes como que es tan difícil de manejar el poder, y les respondo que es porque no hay nada más duro que sentirse frágil, que no puedes hacer nada respecto a algo, y cuando se siente la sensación de que puedes hacer lo que quieres, entonces nos descontrolamos.

El sentido de inferioridad, el sentimiento profundo de fragilidad e impotencia.


Hay personas que no han experimentado el poder en ninguna de sus formas, que siempre han estados con la cabeza baja, y que no tienen un conocimiento sobre como volverse fuertes, dichas personas se consideran a sí mismas como inferiores, como que no son capaces de hacer nada, y ven a las demás personas como superiores, como personas que al ser capaces de hacer algo, entonces tienen la responsabilidad, de encargarse de ellos, como un padre hace con un hijo.

Dichas personas miran con desprecio al que tiene más y no les da, y si pasan por su lado, esperan que le saluden como una muestra de que no le desprecian, de que saben que está ahí, de que existe, esperan una sonrisa, como muestra de que no les incomoda, porque presumen que su presencia puede incomodar. Son altamente sensibles a lo que los demás hagan o dejen de hacer.

Hay quienes no aceptan ese sentimiento de inferioridad, aunque así se sientan, y es por eso que escapan de la realidad. Muchos exaltan la pobreza, y todas las cosas precarias como algo superior, como una muestra de humildad, de sencillez, de ser mejores personas porque no son ambiciosos, y porque en la carencia no hay soberbia, no hay envidia, no hay robo. Sobre todo que en la carencia, en la desgracia, todos son iguales.

Otra forma de no aceptar ese sentimiento de inferioridad, es a través de la agresividad, porque la violencia es la única herramienta que puede utilizar el débil. Entonces atacan a alguien que destaco en algo, critican los actos de los demás, se burlan cuando alguien comete un error.

El equilibrio en los niveles de superioridad e inferioridad.


Se debe llegar a un estado en que se equilibran los sentimientos de inferioridad y superioridad. De tal manera que ninguno sobrepase al otro, y para ello hay que beber en iguales porciones, ambos estados.

Es importante lograr triunfos personales, porque así sentiremos nosotros somos capaces de lograr algo. Debemos sentir de que somos capaces de sobrevivir con nuestras propias fuerzas, y para ello debemos experimentar que somos buenos en algo, de que alguien nos reconoce, de que somos aprobados. Por otra parte el dolor es parte de la naturaleza humana, algo que nos hace sentir que tenemos límites, de que somos iguales a los demás, que no somos invencibles. Para mantener este equilibrio, todos debemos enfrentar la vida y la realidad, ya que esta nos mostrará nuestras fragilidades. Si enfrentamos la vida, nos mostrará que somos capaces, de que no somos tan débiles. Cuando alguien evita enfrentar la realidad, siente que esta le supera y por tanto espera que alguien le salve. Cuando alguien no recibe limites, sentirá que puede hacer lo que quiera y será insensible a una realidad que no sea él.

El ganarnos las cosas fruto de un esfuerzo nos hace sentir que somos valiosos; pero que también somos seres humanos como cualquier otro.

La importancia de ser reconocidos y ser valiosos.


Existe un sentimiento muy grade que es quizás una de las bases del ser humano, y es la de ser reconocidos. Debemos sentir que nuestra existencia es por algo, el ser reconocidos es básicamente darnos de cuenta de que existimos, si nadie nos reconoce, es similar a sentir que no existimos, en decir que nuestra vida no tiene sentido. Luego aparte de que nos reconozcan debe venir la sensación de que somos valiosos.

Ese valor que esperamos que los demás nos den, es para sentir que nuestra existencia es por algo, de que somos importantes, útiles, valiosos. Esto tiene una función en la vida y en la especie; porque ¿para que nacemos si no es para algo?. Hay quienes no saben para que nacen, y por eso solo sobreviven, porque no tienen un propósito superior que gobierne su existencia, una ambición, un sueño, un deseo, que les de fuerza, o porque sencillamente no han recibido un conocimiento adecuado.

Este sentimiento de existencia es algo muy sencillo de entender, porque para que existen las cosas si no es para algo. Miremos cada una de las cosas que tenemos en nuestra casa, incluso el suelo que pisamos tiene una función. Mire que usted no compra un televisor, a menos que le considere útil. Entonces lo mismo pasa con el ser humano, hay un instinto natural en el que le dice que su existencia es por algo, que no debe pasar desapercibido, y es por eso que el sentimiento de fama de gloria, de poder sobre otros, es tan grande.

Si alguien nos ataca en esto, sentimos el más profundo de los desprecios, porque no hay nada peor que alguien nos haga sentir insignificantes, débiles, impotentes. Cuando la vida nos hace sentir así, nos sentimos frágiles, pero si alguien nos hace sentir así, sentimos desprecio. Si por el contrario la vida nos hace sentir fuertes, entonces seremos agradecidos, felices, y si alguien nos hace sentir valiosos, entonces tendrá lo mejor de nosotros, nuestra amistad, nuestro respeto.

Foto vía:  Theis Kofoed Hjorth

5 razones por las que postergas actividades y 5 métodos para combatir procrastinación.

5 razones por las que procrastinas, 5 métodos para combatir las distracciones, y 5 claves de trabajo eficiente.















Ya sé que hay mucho trucos en internet sobre la procrastinación, y pues también voy a dar mi versión, que es diferente a otras, porque mis lectores saben que me gusta ir a la raíz de las acciones, para combatir causas y no efectos, y porque definitivamente es uno de los grandes males de este siglo, que está detrás de la falta de disciplina, el no lograr tus metas y de tantos vicios.

5 razones por las que procrastinas.

Como he mencionado en mis artículos, el ser humano siente el impulso natural a buscar el placer, y huir del dolor y la insatisfacción.  La insatisfacción de hacer algo mecánico, repetitivo y que no genera ningún placer, es por eso que la mente va generando cientos de pensamientos que se encargaran de evitar que lo hagamos. Las siguientes son las causas ocultas por las que procrastinas.

1. Pasaste de jugar a esforzarte en un solo momento.

La vida de niño y de adolecente es muy buena, cero responsabilidades, todo es un juego, y el estudio pues se hace charlando entre amigos, y si no, para eso está copiar las respuestas del examen, incluso en la universidad se pasa hasta bueno. Pero llega un momento en que ese joven debe de enfrentar la vida solo, las responsabilidades, y sobre todo afrontar las largas jornadas laborales, ya no es un juego, es real.

Sucede que ese salto de vivir una vida de relajo, a pasar 8 horas de trabajo diaria, con presión, y haciendo algo que no te gusta, es un voltaje demasiado fuerte y la mente necesita descansar y por eso busca algo que le brinde satisfacción inmediata.

2. Todo el mundo necesita un abrazo y una palmadita en la espalda, y no la hay.

Enfrentar los retos de la vida de un momento a otro, pone a prueba nuestra seguridad y confianza en sí mismos, en el fondo somos esos niños asustados, que necesitan seguridad y protección. Necesitamos esa frase de: “Buen trabajo muchacho”, para cuando aprendimos por sí mismo algo que no sabíamos, cuando teníamos miedo de que algo saliera mal, y entonces salió bien, y si salió mal que alguien nos dijera: “estoy contigo, todo va a salir bien”.  

Pero nuestros padres no están al lado, lo que ocurre es que a todo momento estas dando oportunidad de mostrar tus fallos, de que alguien se burle de ti, y que te digan que no sirves, es decir, demasiada presión para nuestra frágil e insegura autoestima. Es por eso que buscamos algo que nos brinde placer, que nos ayude a escapar de ese mundo caótico.  

3. El placer de los sentidos.

Somos animales de costumbres y no podemos dejar de lado aquello con lo cual crecimos. El sentido del gusto es muy fuerte, de niños pasamos de chupar el seno de la madre, al tetero, al chupo, y luego todo se lleva a la boca, después, viene esa época en la que sueles masticar el lapicero, y después viene la época que necesitas tener un cigarrillo en la boca o masticar un alimento, de abrir el paquete de papitas. En el fondo no has podido abandonar el chupo.

Pero también están los placeres visuales, la mente es novedosa y necesita ver cosas nuevas que encuentras en las series de la tele, en los videojuegos, y en las imágenes que publican tus amigos en Facebook. Que decir de los placeres auditivos, necesitas escuchar música mientras trabajas y los audífonos puestos mientras vas al trabajo. ¿Qué tengo que hacer algo?, espera yo le subo el volumen a este tema que me encanta.

4. Esas necesidades de comunicación.

Somos personas sociales, crecimos en un ambiente de grupo, con los compañeros de estudio, con la familia, con los amigos del barrio. Los amigos siempre tienen algo divertido que contar  y olvidarte de los problemas, alguien para desahogarte, y además esta esa mujer (u hombre) que te encanta y que quieres hablar con ella (o él).

Hoy en día es demasiado fácil estar en contacto con alguien. Todo el mundo necesita internet para trabajar y a través del mismo internet podemos estar en contacto con esos amigos sin hacer tanta bulla que alarme al jefe.

5. La cultura del relajo.

En Japón es muy conocida la frase que la voluntad supera la inteligencia. Ellos con voluntad en 40 años llegaron a construir una potencia mundial después de ser destruidos por dos bombas nucleares y el hecho de que Japón no es que tenga muchos recursos naturales. Son personas muy cumplidas, responsables, y se esfuerzan a largo plazo. Caso similar de Alemania, que se convirtió en potencia mundial después de haber quedado destruida en la segunda guerra mundial, y que fueron las mujeres que levantaron el país, porque los hombres y los niños que servían a Hitler, fueron asesinados.

Pero en países latinos como Colombia, a pesar de todos los recursos naturales, y no haber sufrido esas catástrofes, vivimos una cultura del relajo, del mamar gallo. “Ahora lo hago”, se dice con tanta facilidad como se incumple. Así crecimos, no tenemos ese código de honor, ese sentido de responsabilidad.

5 claves para superar la procrastinación y las distracciones.

Las anteriores razones son la causa por la que te refugias en cosas más interesantes que hacer, que esa tarea que tienes en frente. Pero eres consciente de que debes mejorar, ya que como hable en mi artículo las claves para tener éxito, hoy en día hay mucha competencia, la mano de obra está siendo reemplazada por la tecnología, y por tanto debes de mostrar que eres importante en una empresa y eso se logra siendo eficiente, para lo cual debes dejar de procrastinar.

1. Debe abordar tareas por un periodo de tiempo fijo.

Ya les dije que ese salto de niños que juegan a hombres responsables es un salto muy grande. Y por eso el pretender esforzarnos por 8 horas seguidas o hacer tareas muy largas, es demasiado. Por eso debemos hacerlos en porciones que somos capaces. Haga esfuerzos por 20 minutos. Se debe decir, voy a ser capaz de dedicarme a esta tarea durante 20 minutos concentrado en ella y sin distracciones, empezando a las 8 horas. Si dijiste que a las 8, entonces a las 8, como lo hable en mi artículo: “la importancia de tener palabra”. Debes estar en un estado donde tú dominas la situación, y no eres el dominado, esto es vital.

Para ello les recomiendo la siguiente extensión de Google Chrome: 20 cubed, que muestra un mensaje cada 20 segundos de que debes descansar. Por otra parte, otro de los grandes males modernos es el agotamiento de la vista, que debe descansar cada 20 minutos. Ese descanso debería ser de 30 segundos o un minuto. Es como para tomar un respiro y sentir que lograste una meta, la de no distraerte por 20 minutos, y así estar descansado y motivado para volver a empezar.

2. Cada hora debe darse un descanso de 10 – 15 minutos.

Se dice que la mente no es capaz de concentrarse en algo por más de 2 horas, porque se embota y por tanto necesita distraerse. Pero dos horas de esfuerzo es algo que para el cuerpo de un procrastinador no es fácil. Así que dejémoslo en una hora. Después de haber hecho esos 3 esfuerzos de 20 minutos, llega el momento de hacer lo que te gusta.

Escucha y disfruta unas buenas canciones, ve a la nevera por una deliciosa Coca-Cola, abre el Whatsapp y chatea con un amigo, fuma un cigarrillo, mira en Facebook las fotos en las que te etiquetaron. No es un mucho pedir para el disfrute, estamos hablando que esperas una hora.

3. Planee y organice todo muy bien de tal manera que no se interrumpa.

Hacemos demasiadas cosas al mismo tiempo, y las cosas quedan a medias. No se preocupe por todo lo que tiene que hacer, al menos haga una de tantas cosas, y hágala bien, ojala la más urgente de ellas. Planee todo muy bien, de tal manera que no tenga que volver a hacer, ni se interrumpa. Organice el espacio de trabajo, las herramientas que necesita, de tal manera que usted se pueda concentrar.

Una vez usted empiece a hacer lo que se programa, ya no abra tiempo para replantear, ni volver a empezar. Acostúmbrese que cuando usted decidió hacer algo, no hay marcha atrás, sin importar las consecuencias. Es la única manera de asegurarse de que usted logra lo que se propone. Si falla, entonces corrija una vez haya terminado. No se permita interrumpir, y anota en un blog de notas, todo lo que se le vaya ocurriendo que crea que es importante. Puede usar Google Keep para tal labor. Una vez haya logrado la tarea, o finalizado el día, mire cómo puede hacer eso pendiente.

4. Genere un mecanismo de presión.

No estamos preparados para hacer las cosas por nosotros mismos. Si eso fuera verdad, nadie tendría la necesidad de ir a una empresa, si no que todos harían lo que tienen que hacer desde sus propias casas. La razón porque no trabajamos en casa, es porque no haríamos nada, cederíamos a cualquier entretenimiento. Necesitamos un jefe encima que nos vigile, compañeros de trabajo que nos digan que están esperando un informe nuestro.

No cultivemos acciones que nos lleven al relajo, establezcamos mecanismos de presión. Ubique su computador con la pantalla a donde todo el mundo mira lo que usted hace. Aparte toda distracción. Deje el celular en el bolso, no lleve papitas al puesto de trabajo. Diga en términos muy claros a otros que es lo que va a hacer, y a qué horas lo va a entregar. Al quedar expuesto deberá cumplir.

5. Genera una conexión emocional o de interés con lo que está haciendo.

La razón de tanto desgano por hacer las tareas, es que son repetitivas, monótonas, aburridas. Por eso debemos conectarnos a ellas a través de hacer que nos generen algún tipo de emoción. Puede convertir esa actividad en una competencia para ser mejor que sus compañeros. Es decir, el que termino la labor más rápido, el que la hizo mejor, el que menos errores cometió, al que le quedo más bonito.

Si no tiene compañeros, entonces el reto es con usted mismo. Mejores sus propias marcas, mida que tan rápido lo hizo ahora respecto a la vez anterior, mire hasta qué punto es capaz de hacer algo sin distraerse, piense en la forma de evitar acciones que le hacen perder tiempo.  

5 Técnicas para hacer un trabajo más eficiente.

Vivimos en una sociedad consumista, donde trabajamos para un sistema económico, y el esfuerzo va a lucrar a los demás. Luchamos por alcanzar cosas que no necesitamos,  porque es de moda, porque es la última versión, porque es de lujo. Esto hace que necesariamente necesitemos más dinero, y por tanto debamos invertir en más estudio y trabajar más duro. Al trabajar más duro, menos tiempo hay, se genera más estrés, y tendremos más necesidad de entretenimiento, de distraernos. Luego al finalizar la dura jornada laboral, para poder sentir una sensación de alivio, nos entregamos a gastar dinero en cosas que nos dan un placer efímero, para lucro de algún emprendedor que monto un negocio de comidas rápidas. Esto tiene algunas  ventajas, te hace abandonar tu zona de confort y te obliga al esfuerzo que no eres capaz de hacer sin motivación.

Así funciona el mundo, y por tanto tienes dos opciones: Conformarte con lo que tienes, ser un tipo desapegado que nada lo inquieta, o lo otro es ser exitoso en tu campo. Los que no la tienen clara son los que tienen más problemas. Para los que eligen la opción B están las siguientes recomendaciones.

1. Evite la profundidad y la reflexión, solo avance.

Deje de ponerle tantos adornos a lo que hace, no piense en como lo hace. Haga y haga, avance y avance, produzca y produzca. Usted tiene una tarea por hacer y solo hágalo. Esto evitará, divagaciones filosóficas, crisis existenciales, en momentos y lugares que no es para ello.  

2. Establezca un marco de tiempo y recursos apretado.

Según la ley de parkinson, mientras más tiempos nos den para hacer algo, más tiempo nos vamos a demorar haciéndolo, lo mismo pasa con el dinero. Si te dan 1 hora para hacer algo, eso te demoras, y también lo puedes hacer en 20 minutos. Por eso pon un tiempo fijo para hacer algo, y trata de terminarlo en ese tiempo, con las herramientas que tienes. Porque siempre vas a necesitar más tiempo, siempre habrá una herramienta que necesitas, siempre habrá un obstáculo. No dejes que esto se convierta en excusa y solo hazlo.

3. Mejore, cree una versión 2.0 de usted mismo  

No trabaje para los demás, trabaje para usted mismo, no lo haga porque alguien lo aplauda, sino porque para usted es importante progresar y hacer las cosas bien, y desde ese momento dejará de sentir tanto la presión y el estrés, ya que a quien rindes cuentas es a ti mismo. Haga las cosas bien, porque si las hace mal, el único perjudicado es usted mismo. Todo en la vida progresa, mientras usted duerme, hay otras 20 personas mejorándose a sí mismo, para quedarse con lo que usted tiene. Sé más rápido, más inteligente, más preparado, más fuerte.

4. Enfado en la calidad.

Las cosas que haga, cada vez que las haga luche por mejorarlas. Mire que procesos están sobrando, como puede hallar un modo más rápido de llegar del punto A al punto B, que cosas se necesitan para hacerlo mejor. Es importante hacer esto, porque por cada cosa que tú haces, hay otros 20 productos innovadores y más económicos, o personas que lo hacen mejor que tú.

5. Posición, alimentación y deporte.  

No dejes que tanto trabajo te consuma, y no dejes que pase el tiempo hasta llegar el día que no puedas hacer nada. Tu problema es que todo el día estas una posición a la que no estás acostumbrado, consumes más alimento del que necesitas, y el cuerpo fue hecho para moverse, y no lo mueves, y eso lleva necesariamente a la enfermedad.  Mejora tu posición al sentarte, haz pausas activas, come menos, y haz ejercicio, ahora que estas a tiempo. De este modo evitarás cultivar problemas futuros, que se traducen en estrés. 

Foto vía: Vinoth Chandar